Notas

EXFOLIAR

Para poner a punto la piel, la exfoliación es imprescindible. Este tratamiento elimina las impurezas y las células muertas que se acumulan en la piel a lo largo del invierno y permite renovar la epidermis, lo cual favorece luego un bronceado uniforme. Es conveniente utilizar un exfoliante suave que cumpla su misión sin irritar la piel y realizar esta rutina dos veces a la semana como máximo.

HIDRATAR

Además de beber entre 1 y 2 litros de agua diarios, es importante también hidratar la piel cada día con productos que posean activos como el ácido hialurónico y la urea. También son recomendables las emulsiones humectantes con manteca de karité o con aloé vera, que poseen propiedades reparadoras. A su vez, los antioxidantes como la vitamina C y E juegan un papel esencial, ya que combaten el daño ocasionado por los radicales libres. Con la llegada de las altas temperaturas, es recomendable cambiar los productos que utilizamos diariamente: lo mejor son las cremas hidratantes con textura ligera y, como complemento durante el día, aguas termales que refresquen y revitalicen la piel.

PROTEGER

Una vez que la piel se encuentre limpia e hidratada, es vital entender que la protección solar es el primer mandamiento de los cuidados en verano. Desde que nacemos, la piel se halla expuesta a los efectos nocivos de la radiación solar, como bronceado, quemaduras, pigmentación, inmunosupresión, fotoenvejecimiento, fotocarcinogénesis,fotodermatosis, entre otros. Por ello, es necesario minimizar este impacto en la piel.

Como norma básica, no se debe tomar sol en la franja horaria de mayor incidencia de luz solar: de 11 a 17 horas. Se debe utilizar siempre un factor de protección mínimo del 30, cuya aplicación debe realizarse cada 2 o 3 horas y 30 minutos antes de salir de casa. Esta protección no debe llevarse a cabo únicamente cuando vamos a someternos a una exposición directa, sino que debe formar parte de la rutina diaria. Incluso, una persona que ya tenga bronceado debe reponer la protección, puesto que el bronceado no evita que los rayos ultravioletas produzcan fotoenvejecimiento, manchas e incluso cáncer. Además, es necesario recurrir también a fotoprotectores físicos, como anteojos de sol, gorras o sombreros. En las zonas sensibles, como el rostro o las cicatrices, se debe emplear un factor de protección más alto.

ALIMENTACIÓN

Para cuidar la piel y prepararla para una exposición prolongada al sol, hay que realizar pequeños cambios en la alimentación. Lo ideal es incorporar el consumo de vegetales y frutas ricas en antioxidantes, entre ellas...

  • Las antocianinas, presentes en semillas de uva y en frutos y bayas de piel oscura, como los arándanos.
  • El resveratrol, que abunda especialmente en la piel de uvas tintas y en el vino tinto. También en moras y maní.
  • La quercetina, un flavonoide presente en manzanas, en el té, en cebollas, frambuesas, uvas y vino tinto, cítricos, brócoli y otros vegetales de hoja verde.
  • La curcumina, un polifenol presente en la cúrcuma, principal responsable de sus beneficios corporales.
  • La vitamina E, que abunda en aceites vegetales como el de oliva o girasol, en frutos secos, cereales integrales y verduras de hoja verde.
  • Las catequinas del té verde.
  • La vitamina C, que abunda en muchos vegetales y frutos cítricos.
  • El carotenoide astaxantina, presente en microalgas, crustáceos como el krill, levaduras y peces con carne anaranjada como la trucha o el salmón.
  • El licopeno y betacaroteno, presentes en tomates, pimientos, zanahorias, calabazas.

Para cuidar la piel y prepararla para una exposición prolongada al sol, hay que realizar pequeños cambios en la alimentación. Lo ideal es incorporar el consumo de vegetales y frutas ricas en antioxidantes, entre ellas...

ANTIOXIDANTES ORALES

Durante la exposición a luz ultravioleta, el organismo produce radicales libres en los tejidos. Su efecto oxidativo puede dañar el ADN y otras estructuras celulares, contribuyendo a la generación de mutaciones y cáncer. La piel dispone de defensas antioxidantes, pero estas se ven superadas si la dosis de luz ultravioleta solar es muy alta. Estos agentes tienen un efecto acumulativo que favorece el envejecimiento de la piel.

Hoy en el mercado existen varios complementos alimenticios formulados con betacarotenos, licopenos, vitamina C y E, coenzima Q10 y resveratrol, entre otros, que permiten reforzar el efecto antioxidante y combatir el daño generado por los radicales libres.

Para ello, es fundamental contar con un asesoramiento de excelencia. En Farmacias San Francisco, nuestros especialistas te brindarán toda la información necesaria, según tu tipo de piel, sobre cuidados y disponibilidad de productos para proteger la piel de la mejor forma este verano.

¡Te esperamos!